¿Por qué siento que me vengo abajo al llegar a casa? Tengo la sensación de que mi sitio de confort es, en realidad, el hogar de todos mis demonios. Llego ilusionada y de repente veo como despliegan todo su campamento. Uno aquí, otro allá, el del salón, el del despacho, el que prefiere la buhardilla...
Quizás tenga que tomar consciencia de que el reto está en el día a día, en disfrutar de lo confortable y de lo desafiante, en apasionarte con el momento más simple y también con el más loco. Encontrar ese olor, tacto, momento o silencio que te hace sonreír. Sin más, ni menos.
El castillo, la guarida, el refugio... Lo tenemos dentro, pero lo visitamos poco...
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