miércoles, 3 de agosto de 2016

Resiliencia

    
      O lo que es lo mismo, esa forma en la que te levantas una y otra vez. Esa rabia interna que te posee de repente y te hace salir de los pozos más profundos.

      Estás hecho de pedazos de tus errores y tus fracasos, de trozos de ti reconvertido en quien quieres ser y unidos con migajas de lo que fuiste.

      Eres el ejemplo del muerto en vida, la fuerza del que se siente hundido, el orgullo del que te observa desde la barrera y que nunca te deja terminar de caer.

      Eres el enlace de todos tus yoes que un día permitiste que se quedaran.

viernes, 15 de julio de 2016

La luz del camino

Hubo una noche que me alié contigo, con tu luz, con tu reflejo, con tu paciencia... Y es que ese día no daba más de mí y tu me aportaste todo lo que me faltaba, esa calma, esa paz...

Simplemente tuve que tumbarme y contemplarte durante ¿un minuto? ¿una hora? ¿una noche? No sé cuánto tiempo pasó, lo que sí sé es que ahí empezó nuestro idilio, mi amor, mi admiración. No sé exactamente dónde te encuentras, pero sé que cuando te necesité me estabas esperando con la mejor de tus CARAS, la que tienes siempre. Sé que, no sé cómo, me tranquilizaste cuando pensé que no podía, me diste fuerza, sin hablar, para enfrentarme a algo que me parecía un mundo y lo conseguiste...

Sigo sin saber cómo lo haces, de dónde sacas ese poder o esa fuerza, pero sigues siendo la luz de mi camino, mi guía, mi guardia. Y es que, sólo hay que mirarte para saber, que millones de personas se han dejado llevar por ti a lo largo de los siglos, a lo largo de la historia... Pero lo siento, para mí siempre tendrás una parte que es sólo mía, esa que sólo tú puedes ver y sentir, esa que yo sólo te muestro.

Soy consciente de mi egoísmo y por eso te comparto con la mejor de mis sonrisas, porque tanta belleza no se puede quedar solamente en los ojos de un PEREGRINO.

Feliz camino allá donde os encontréis cada uno.

jueves, 9 de junio de 2016

... El camino ...

      Entrar, salir, aprender, SABER, encontrar, divagar, ANDAR, volver, venir, ser. Cada vez que quieras, siempre que te lo creas...

      Diferenciar entre la gente a personas, luces especiales que te hacen sentir, vivir, soñar. Una sonrisa rodeada de sombras, unas manos poderosas llenas de brillo, unas piernas con muchos kilómetros hechos, unos hombros con una mochila llena de problemas. Así empieza siempre la historia cuanto te replanteas tu vida. Quieres soltarlos todos, quitarte carga absurda, dejarlos caer e ir metiendo cada uno de tus sueños y mirar atrás sólo para ver que no te siguen, que se quedan ahí, en la quietud del camino. Otro sueño más, un plan, un proyecto, un viaje. Otro problema menos.

      Sabes que después de esa cuesta hay una bajada, que ya queda poco, sólo mirar al frente y pensar en los pasos que tienes que dar, siempre uno detrás de otro. Llegar a la cima y ver que llega otra cuesta. Sonreír y pensar que seguro que la peor era la primera, pero ves que te has equivocado... te da igual estás decidida a continuar. Un paso, otro más. Quedarte sin aliento es la menor de tus dificultades, sabes que es mucho peor tu mente, todas esas imagenes fugaces que ponen a prueba tu autoestima que no siempre da la talla y todos esos monstruos que se empeñan en hacerte creer que no eres lo suficientemente fuerte y que te paralizan. Sigue. No los escuches. Tú eres el que manda, todo lo controla tu cabeza.

      Terminar la segunda cuesta y ver que delante de ti hay otra todavía más grande, más inclinada, con un terreno más arduo. Empero, sabes que lo vas a conseguir, porque nada puede contigo, estás convencida. Al final de todas esas esas cuestas está tu sueño, tu meta, TÚ. Y qué más da si nadie lo cree. Sigue. Tus pasos son cada vez más lentos, tu carga es cada vez más pesada, piensas en soltar alguno de esos sueños que metiste, pero te das cuenta que no lo hubieras hecho con los problemas en otros momentos de tu vida, así que los conservas todos y cada uno de ellos. Miras hacia los lados y de repente, como si de una película se tratara, te ves a ti, a tu infancia, tu adolescencia. Contemplas todas esas veces que te caíste y en la mayoría de las ocasiones estás con alguien detrás, alguien que te ayuda a reiniciar el camino. Te paras. Hay una imagen que te llama poderosamente la atención. Es en tu infancia, te has caído y no sabes cómo seguir adelante, no sabes cómo levantarte, tienes miedo y es la primera vez que no tienes nadie detrás que te pueda ayudar. Observas como tu miedo pasa a ser enfado por no comprender, ves como lloraste, pataleaste por no poder contar lo que sentías. Sigues examinándote y te quedas boquiabierta, todo ese enfado se conviertió en fuerza, la fuerza enorme que hizo que te levantaras. No te importó no entenderlo, seguiste andando con más ahínco, con más ganas.

      Continúas subiendo tu cuesta. Un paso más. Miras de soslayo y ves otra imagen. Tu adolescencia. Otra caída, pero esta es infinitamente más grande, mucho más dura, sin embargo no reaccionas igual que lo hiciste en la imagen de tu infancia. Te has quedado sentada después de la caída, mirando a tu alrededor. Sorprendida te das cuenta que en esta imagen ya tienes tu mochila, esa que cuando empezaste este camino estaba llena de problemas, la diferencia es que en esta imagen sabes que son sueños, no estas enfadada por, practicamente, haberte desplomado en el suelo, simplemente te limitaste a levantarte sonriendo y seguir caminando. Eso te hace pensar ¿Cuántos años hace que empezaste a ocupar el sitio de tus sueños con problemas y dejaste de alegrarte por aprender de lo malo? Vuelves a mirar hacia delante dejando la visión de tu adolescencia a un lado, te quitas poco a poco la mochila, la abres y vas sacando esos SUEÑOS que un día ocupaban todo tu espacio, uno por uno los miras, los recuerdas, sonríes, a veces te emocionas. Los vuelves a guardar y te levantas sola, cansada, magullada,  pero sigues andando, esta vez con una sonrisa en la cara.

      Las siguientes imágenes de la película que te llegan las observas llenas de orgullo, cada uno de tus sueños cumplidos, cada una de tus metas alcanzadas, ves como todos esos sueños que tenías en tu adolescencia los has ido sacando de la mochila solo cuando has conseguido hacerlos realidad. Sigues sin parar de andar. Llegas a la cima de la tercera montaña casi sin ser consciente y te encuentras de frente contigo misma.

- ¿Dónde te habías metido? Hace tiempo que esperaba encontrarte de nuevo aquí. 

      Te ves sonreír. Sabes que lo has vuelto a conseguir. Eres grande.

jueves, 26 de mayo de 2016

...Instantes...

Impulsos que se acentúan con una mirada atrás, segundos que parecen una eternidad y se esfuman en un ambiente denso, cargado, casi tangible. Luz fugaz atraviesa delante de ti y desaparece. Consciencia inconsciente de su conocimiento y capacidad que se merma con la despreocupación de la ignorancia ajena, la creencia de lo imposible, el poder indiscutible de la perseverancia.

En un instante cambia tu vida por una creencia que no se sostenía, por una realidad que superaba a la ficción, por años de estudio que no supieron explicar el porqué de algo que salía de dentro, que crecía y se intensificaba, que se aletargaba, renacía y explosionaba. No me digas que no puedo, dime que no me crees porque no lo ves, no lo sientes, te da miedo.

Dame tierra para seguir avanzando, construyendo, creando… Dame aire para poder volar alto sin temer hacia dónde… Dame vida… ese instante intenso de sentimientos contradictorios que se van sucediendo, te transforman, te amoldan, te desgarran y te vuelven a crear…

domingo, 20 de marzo de 2016

Camino despacio

      Sendas que se cruzan, te siguen, se alargan, se cortan. Caminos que florecen, se embarran, se inundan o serpentean hasta terminar perdiéndose en la lejanía de tu imaginación. Trayectos invisibles, senderos inhóspitos, calles de dudas, vías de ilusiones.

      Pies certeros, caminares lentos, personas inquietas, mentes tranquilas. Pasos consecutivos, pasos cansados, pasos que auguran la llegada de un final buscado, incierto, pausado. Paz.

      Camino despacio para respirar, para sentir, para renacer con cada pisada. También para recordarme que lo importante es el viaje y no donde llegaré. Que cada paso es una batalla ganada, un miedo menos, una enseñanza que guardo en la mochila.

      Llegarás... llegaré... con las piernas cansadas, el cuerpo exhausto, el alma libre... Porque no es más rápido el que más deprisa camina, sino el que se recrea en cada centímetro de lo que le rodea, se enamora de lo que le envuelve, fluye con lo que le viene...
 

https://www.youtube.com/watch?v=JKQwgpaLR6o

domingo, 13 de marzo de 2016

...Perdiendo el equilibrio...

      He vuelto a mirar una y otra vez esa curva de tu mano, la que me lleva hasta tus dedos, me hace perder la cabeza y paraliza mi pensamiento. Esa misma que renace en tu brazo y se desliza por tus hombros... Tu cuello... Para perderse lentamente en tu espalda. Poco a poco te dibuja y te perfila por el simple placer de recorrerte una vez más. Te vuelves a difuminar en mis pensamientos.

      Lo he intentado de nuevo, he cogido mi pluma con la clara intención de escribirte, describirte, separarte en líneas y párrafos, en sílabas, en frases cortas, muertas, inconexas, pero te vuelves a escapar de mis palabras, de mis silencios, de mi tinta y mi papel. Eres inenarrable, inexplicable... inefable... Otra vez te vas.

      Y me tienes perdiendo el equilibrio cada vez que veo esa curva en espiral que resurge, vive y revive, se alimenta de ti, de cada uno de tus movimientos. Regresa para no irse de mi memoria y se va para reinventarse una y otra vez.

      Dulce locura que enardece la imaginación, la inspiración. Que matiza y enfatiza cada sentimiento que tengo. Esa que se adueña de mi mente y mis manos. La que vino para quedarse y perderse conmigo.

viernes, 11 de marzo de 2016

...Locura...

       Caer infinitamente en un bucle eterno. Desquitarte de todas tus responsabilidades para quedarte absorto sintiendo cada uno de los poros de tu piel.

        Ser capaz  de meditar sobre un solo milímetro de tu cuerpo durante minutos, horas o días sin llegar a ninguna conclusión realista,  certera, lógica.

        Parar tu vida por un único pensamiento que te persigue, te arranca la vida, la paz y la felicidad, que te atrapa en un sin fin de telarañas emocionales para después desatar miles de reacciones involuntarias, confusas que desligan el raciocinio de tu mente.

        Terca locura que se afana en entrecortarme la respiración con retazos de inseguridades inciertas. Iluso demonio que no es consciente del poco poder que le queda cuando el cuerpo sana desde de la mente...

jueves, 25 de febrero de 2016

¿Por qué?

¿Y por qué no? ¿Por qué no huir de todas tus ataduras y darme la mano? ¿Por qué no soltar todos esos lastres y volar conmigo? ¿Por qué no?

¿Por qué vivir agazapado en un rincón inexistente, en una esquina descolorida de un búnker abandonado? ¿Miedo a qué? Miedo es mirar al frente y no encontrarte, no saber si volveré a ver esas manos. Miedo no es que me puedas llegar a herir en una discusión o con alguna de las cosas que hagas, miedo es que no me vuelvas a derretir con esa sonrisa porque no la vuelva a tener.

¿Pánico? Sí, mucho... a que tus pies sigan su camino y éste no esté cercano al mío. O a que tus labios dejen de nombrarme aunque solo sea para decirme que no te apetece hablar.

Y en el intento desesperado de nombrarte en la lejanía, me doy cuenta de que sólo tengo que susurrar... porque te tengo en mis manos, en mis brazos, en mis labios, en cualquier parte de mi cuerpo... eres mis ganas y mis sueños, mis días y mis noches, las ganas de comerme el mundo y el mundo comiéndome lento, muy lento, tan lento que saboreo su aliento mientras me va devorando con una sonrisa... sabe que me tiene, sabe que hará conmigo lo que quiera porque mientras yo te piense el dolor no existe y es que no puedo dejar de hacerlo. 

Bendita tortura que se apodera de mi mente y de mi ser. Bendito castigo que me persigue y se multiplica con solo recordarte, que me arrastra a un sin fin de sentimientos y sensaciones y me atormenta con los recuerdos de tu piel...

Bendita memoria y bendita cordura que cuando logro salir del éxtasis de tus recuerdos me susurra que eres real.

Y en el vaivén de esta ESPIRAL te termino encontrando. Me miras fijamente, casi desafiante y veo tu miedo que se va apoderando de tus sueños a medida que me voy acercando...  Te revelas, te ensañas, pataleas y casi sin fuerzas me susurras ¿por qué?...  

...¿Y por qué no?...

  https://www.youtube.com/watch?v=cOBdHQB7sp0

Tierra de Nadie



miércoles, 24 de febrero de 2016

...Trazos...

Más o menos firmes, cursivos, ininteligibles, deformes, armoniosos o simplemente tuyos, sin más. 

Da igual lo que digan o lo que quieran decir, menos aún lo que entiendan los que se atrevan a mirarlos, leerlos, tratar de descifrarlos... es tu mundo, tu hueco, tu camino hasta lo más profundo de tu ser. Y ésto sólo lo entiendes tú cuando coges la pluma, el papel y comienzas a hacerlos, uno detrás de otro. Empiezas con dificultad, pero llega un momento que no piensas lo que trazas, ni lo que dices, sólo sabes que estás soltando amarras.

Sí, lo entenderás tú, el que llora mientras escribe, porque es así, hay que llorar. A ese al que recorre un escalofrío cada vez que nota esa necesidad de devorar cada milímetro de papel, cada gota de tinta, exprimir cada parte de su mente...

Pero esos trazos también serán de todos los que los lean y los hagan suyos, de esas personas que graban frases en su mente y en sus vidas... De aquellos que se atrevan a ir desenredando cada uno de sus nudos y estén dispuestos a dejarse llevar hasta el siguiente... 

Tierra de Nadie