Sendas que se cruzan, te siguen, se alargan, se cortan. Caminos que florecen, se embarran, se inundan o serpentean hasta terminar perdiéndose en la lejanía de tu imaginación. Trayectos invisibles, senderos inhóspitos, calles de dudas, vías de ilusiones.
Pies certeros, caminares lentos, personas inquietas, mentes tranquilas. Pasos consecutivos, pasos cansados, pasos que auguran la llegada de un final buscado, incierto, pausado. Paz.
Camino despacio para respirar, para sentir, para renacer con cada pisada. También para recordarme que lo importante es el viaje y no donde llegaré. Que cada paso es una batalla ganada, un miedo menos, una enseñanza que guardo en la mochila.
Llegarás... llegaré... con las piernas cansadas, el cuerpo exhausto, el alma libre... Porque no es más rápido el que más deprisa camina, sino el que se recrea en cada centímetro de lo que le rodea, se enamora de lo que le envuelve, fluye con lo que le viene...
https://www.youtube.com/watch?v=JKQwgpaLR6o
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