domingo, 20 de marzo de 2016

Camino despacio

      Sendas que se cruzan, te siguen, se alargan, se cortan. Caminos que florecen, se embarran, se inundan o serpentean hasta terminar perdiéndose en la lejanía de tu imaginación. Trayectos invisibles, senderos inhóspitos, calles de dudas, vías de ilusiones.

      Pies certeros, caminares lentos, personas inquietas, mentes tranquilas. Pasos consecutivos, pasos cansados, pasos que auguran la llegada de un final buscado, incierto, pausado. Paz.

      Camino despacio para respirar, para sentir, para renacer con cada pisada. También para recordarme que lo importante es el viaje y no donde llegaré. Que cada paso es una batalla ganada, un miedo menos, una enseñanza que guardo en la mochila.

      Llegarás... llegaré... con las piernas cansadas, el cuerpo exhausto, el alma libre... Porque no es más rápido el que más deprisa camina, sino el que se recrea en cada centímetro de lo que le rodea, se enamora de lo que le envuelve, fluye con lo que le viene...
 

https://www.youtube.com/watch?v=JKQwgpaLR6o

domingo, 13 de marzo de 2016

...Perdiendo el equilibrio...

      He vuelto a mirar una y otra vez esa curva de tu mano, la que me lleva hasta tus dedos, me hace perder la cabeza y paraliza mi pensamiento. Esa misma que renace en tu brazo y se desliza por tus hombros... Tu cuello... Para perderse lentamente en tu espalda. Poco a poco te dibuja y te perfila por el simple placer de recorrerte una vez más. Te vuelves a difuminar en mis pensamientos.

      Lo he intentado de nuevo, he cogido mi pluma con la clara intención de escribirte, describirte, separarte en líneas y párrafos, en sílabas, en frases cortas, muertas, inconexas, pero te vuelves a escapar de mis palabras, de mis silencios, de mi tinta y mi papel. Eres inenarrable, inexplicable... inefable... Otra vez te vas.

      Y me tienes perdiendo el equilibrio cada vez que veo esa curva en espiral que resurge, vive y revive, se alimenta de ti, de cada uno de tus movimientos. Regresa para no irse de mi memoria y se va para reinventarse una y otra vez.

      Dulce locura que enardece la imaginación, la inspiración. Que matiza y enfatiza cada sentimiento que tengo. Esa que se adueña de mi mente y mis manos. La que vino para quedarse y perderse conmigo.

viernes, 11 de marzo de 2016

...Locura...

       Caer infinitamente en un bucle eterno. Desquitarte de todas tus responsabilidades para quedarte absorto sintiendo cada uno de los poros de tu piel.

        Ser capaz  de meditar sobre un solo milímetro de tu cuerpo durante minutos, horas o días sin llegar a ninguna conclusión realista,  certera, lógica.

        Parar tu vida por un único pensamiento que te persigue, te arranca la vida, la paz y la felicidad, que te atrapa en un sin fin de telarañas emocionales para después desatar miles de reacciones involuntarias, confusas que desligan el raciocinio de tu mente.

        Terca locura que se afana en entrecortarme la respiración con retazos de inseguridades inciertas. Iluso demonio que no es consciente del poco poder que le queda cuando el cuerpo sana desde de la mente...