sábado, 28 de octubre de 2023

La piedra y el prisma


Me sorprendo otra vez pensando que todo en el futuro será mejor. Que si no tuviera la preocupación que me atrapa ahora los pensamientos, sentiría una paz absoluta. Sigo sin aprender que, por defecto, la mente siempre busca preocupaciones, que no vendrá un tiempo mejor que el que yo pretenda y me trabaje por tener. Que no existirá ese día sin rumiación, sin algo que me quite el sueño, que siempre, SIEMPRE mi cabeza terminará encontrando la vuelta a algo para hacerme presa y esclava.

No es que tropiece con la misma piedra, es que creo que yo misma me la tiro delante y hago como que no la veo. ¿Cómo puedo llevar tantos años dándome de bruces con lo mismo, una y otra vez? Y lo peor de todo, ¿Cómo puedo hacerlo sabiéndolo? Es como si viera la piedra y dijera ‘Me voy a tropezar’ y acto seguido lo hiciera. Crónica de un tropiezo anunciado y premeditado. Maravilloso.

Es una utopía pensar que no tendremos preocupaciones, siempre existirán. Lo realmente interesante es ver con qué prisma miras esa preocupación, qué importancia le das, cómo vas a permitir que ella entre en tu vida y la guíe o no.

Es decidir, si la preocupación va a ser tu vida o en tu vida habrá una preocupación residual. Es decidirlo y empezar a trabajar en ello, una y otra vez, hasta que la próxima vez que cojas la piedra, en vez de tirar la delante, la mandes a la mierda. 

domingo, 22 de octubre de 2023

Algo se mueve dentro

¿Qué es lo que me eriza la piel, me mueve y consigue toda mi atención? ¿Qué es lo que hace que sonría, me reinventé y vuelva a sacar ganas y fuerza? Creo que son los retos. Momentos enfocados totalmente a algo, seguir sumando goles mentales, hacer que mi marcador no pare de subir mientras el de mi yo más limitador se queda a cero. 

¿Por qué siento que me vengo abajo al llegar a casa? Tengo la sensación de que mi sitio de confort es, en realidad, el hogar de todos mis demonios. Llego ilusionada y de repente veo como despliegan todo su campamento. Uno aquí, otro allá, el del salón, el del despacho, el que prefiere la buhardilla...

Quizás tenga que tomar consciencia de que el reto está en el día a día, en disfrutar de lo confortable y de lo desafiante, en apasionarte con el momento más simple y también con el más loco. Encontrar ese olor, tacto, momento o silencio que te hace sonreír. Sin más, ni menos. 

El castillo, la guarida, el refugio... Lo tenemos dentro, pero lo visitamos poco... 


sábado, 14 de octubre de 2023

No sé qué pasa

La pereza me dura el tiempo de empezar a subir. Después del primer paso todo se disipa y desaparece, solo me invade la necesidad de aire fresco, brisa, agua, sol, calor o frío. Lo que toque en cada momento. Me da igual, solo necesito vivirlo, impregnarme de cada emoción y cada sentimiento.

No entiendo qué pasa, pero los problemas dejan de serlo, los miedos huyen fuera de mí y mi mente, generalmente invadida de pensamientos fatigosos, se vacía por completo, deja espacio a la aventura, a las ganas y al descaro. Tengo la certeza de que, en esos momentos, no cabe otra posibilidad y mi mente está convencida de ello.

Siento que estoy en conexión con todo. Mis pies, aunque dentro de botas, sienten cada raíz, cada piedra, cada grieta en el camino. Mis manos tocan, sienten y acarician cada textura. Mis ojos divagan con el viento, juegan con la luz y se recrean en las formas, no pueden parar de verse en cada sitio que les llama la atención. Es olor, es sabor, son formas y lugares. Es esa conversación casual con alguien, la alegría de recordar algo, resolver un problema, entenderlo todo de pronto. Es saberte cansada pero completa, haberte vaciado de todo para llenarte de ese lugar. Es comprender que ese es el momento idóneo para empezar, que no hay más, solo hoy, solo ahora.

No entiendo qué pasa, pero siento en lo más profundo de mí que todo el engranaje se une a la vez, en un mismo sentido. 

A veces no hace falta comprender nada, solo sentirlo y dejar que el resto lo haga la vida.