miércoles, 24 de febrero de 2016

...Trazos...

Más o menos firmes, cursivos, ininteligibles, deformes, armoniosos o simplemente tuyos, sin más. 

Da igual lo que digan o lo que quieran decir, menos aún lo que entiendan los que se atrevan a mirarlos, leerlos, tratar de descifrarlos... es tu mundo, tu hueco, tu camino hasta lo más profundo de tu ser. Y ésto sólo lo entiendes tú cuando coges la pluma, el papel y comienzas a hacerlos, uno detrás de otro. Empiezas con dificultad, pero llega un momento que no piensas lo que trazas, ni lo que dices, sólo sabes que estás soltando amarras.

Sí, lo entenderás tú, el que llora mientras escribe, porque es así, hay que llorar. A ese al que recorre un escalofrío cada vez que nota esa necesidad de devorar cada milímetro de papel, cada gota de tinta, exprimir cada parte de su mente...

Pero esos trazos también serán de todos los que los lean y los hagan suyos, de esas personas que graban frases en su mente y en sus vidas... De aquellos que se atrevan a ir desenredando cada uno de sus nudos y estén dispuestos a dejarse llevar hasta el siguiente... 

Tierra de Nadie

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