sábado, 16 de septiembre de 2023

La calma

Como si de un barco de papel se tratara me dejo mecer por una suave marea que me va llevando a un lugar desconocido, nuevo. El viento empuja mis velas haciendo su función de una manera firme.

Voy atisbando diferentes formas, distintos lugares. Mil millones de verdes, azules y naranjas. Los colores se funden, dan lugar a algunos nuevos y a otros que no lo son tantos. Las texturas todavía no las puedo tocar, pero las intuyo como si ya las sintiera entre mis dedos, debajo de mis pies, envolviendo mi cuerpo.

No juzgo, no intento saber anticipadamente, solo quiero vivirlo desde dentro hacia fuera. Dejar que todo sea como tenga que ser, que me lleve en la dirección desee, como una hoja caída que vuela libre. Tantas veces me aferré y tantas veces me lastimé. Ahora solo quiero tomar la forma que me toque, amoldarme a lo que venga.

Me adapto, floto, crezco y respiro. Miro y observo con curiosidad. Me río de mis caídas y lloro de emoción al ver todo lo que nace frente mis ojos. Corro, salto y me zambullo en una infinidad de ríos de emociones que dejo que me recorran de arriba abajo. Las dejo pasar, las dejo atravesarme y llenarme, se escabullen divertidas entre mis dedos y yo simplemente las dejo ser como son. Ellas saben más que yo.
 
Sigo transitando mil sendas diferentes sin querer permanecer más tiempo del que me permita el destino. Ahora aquí, luego allá. Lo que se estanca se pudre. Recorro cada milímetro disfrutando el camino, sin esperar qué será o qué fue. Solo viviendo esto que tengo frente mis ojos, entre mis manos, solo el suelo que pisan mis pies o el aire que baten mis alas.

¿Hay algo más además del ahora?

No hay comentarios:

Publicar un comentario