sábado, 24 de agosto de 2024

La impermanencia del ser

No sé cuándo, ni cómo. No recuerdo por qué pasó, solo sé que fue inevitable.

Pensé que mis creencias serían firmes, mis ideales estáticos. Mis gustos, sueños y pensamientos inamovibles. Pero, de repente, todo cambió. El negro se volvió gris, los blancos, pastel, los oscuros claros y los claros un poco más oscuros. Nada era lo que parecía, lo que parecía no era lo que creía y lo que creía no tenía ni la menor idea de qué era. La rotundidad dio paso a las dudas, las dudas a nuevos caminos, los caminos marcados se difuminaron y se abrieron otros que se perdían en el horizonte. Mirase donde mirase nada había cambiado, pero nada estaba igual... Lo que había cambiado era mi forma de mirar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario