sábado, 2 de diciembre de 2023

La encrucijada

Es curioso como nuestra mente tiende a desconectar de las cosas que le sientan bien y se engancha a las que la hacen entrar en caos. Sé que todo se debe al esfuerzo. Las primeras suelen costarnos, nos dan trabajo, aunque después sea para bien y por lo tanto, nuestra mente, más bien cómoda y ahorradora de energía evolutivamente, aprovecha el momento de bajón para sugerirte un millón de planes mejores, que tú no te crees pero que en algún momento te interesa hacerte el loco y corroborarlo. Las segundas, por lo general, son rápidas en darte placer, son fáciles y te hacen "dejar de pensar".

Pero todo lo destacable suele estar detrás del esfuerzo, pocas cosas buenas llegan por casualidad. Esto me recuerda la leyenda que escribió Pródigo sobre Hércules:

Cuenta que cuando Hércules era adolescente, en una encrucijada de un camino, se le presentaron dos mujeres. Una de ellas le prometía un camino fácil, lleno de placeres y sin obstáculos. La otra, sin embargo, le dijo todo lo contrario, camino tortuoso, lleno de esfuerzo, peligros e incluso la posibilidad de morir. La primera mujer se llamaba Vicio, la segunda Virtud. Hércules eligió la segunda y pasó mil y una penurias, pero no lo recordaríamos ahora si no hubiera escogido ese camino. Aquello lo vapuleó y lo puso en peligro, pero también lo transformó, moldeó y forjó hasta llegar a ser lo que fue.

¿Qué recordaremos cuando ya nos quede poco por hacer? ¿Lo que hicimos o lo que no? 
¿Prefieres quedarte con la duda de qué hubiera pasado si hubieras hecho tal o cual cosa? ¿Prefieres que te recuerden como alguien que lo intentó o como alguien que le dio mierdo arriesgarse?

Como siempre, todo está detrás de nuestro sofá mental.

sábado, 4 de noviembre de 2023

Punto de equilibrio


Conexión y reconexión. Nos aferramos a la idea de ser diferentes, especiales, independientes, pero formamos parte de un todo mucho más grande y realmente, no podemos funcionar solos. Somos seres gregarios, nos afectan las opiniones, la crítica, el no pertenecer un grupo porque lo necesitamos para sobrevivir.

Nos creemos dioses, pensamos que tenemos poder sobre todo lo que nos rodea. Animales, plantas, tierra, mar, da igual, nos sentimos propietarios, los dueños supremos y omnipotentes. Olvidamos que pocas cosas funcionan bien a la larga haciéndolo por la fuerza. Siempre algo se termina desestabilizando, debilitando, quebrando. Pero insistimos en imponer nuestra supremacía, inventamos, reinventamos y reventamos casi todo a nuestro alrededor por el ansia de tener más. Más dinero, más poder, más propiedades, de lo que sea pero más. Y la realidad es que cuanto más se necesita, menos se tiene. La felicidad de la pertenencia es efímera, volátil e irreal.

Sal de la ciudad, vete al campo, a la montaña, al mar. Mira a tu alrededor. ¿No te fascina que todo esté en equilibrio? Acción – reacción. Si eliminas algo de la ecuación tiene un impacto inmediato en una infinidad de otros procesos, todo se remodela para volver a encontrar el punto medio de la balanza. Esa es la magia.

No nos sorprendamos de que todo parezca estar loco y nada sea como antes, simplemente está buscando el equilibrio después de cada una de nuestras acciones.

sábado, 28 de octubre de 2023

La piedra y el prisma


Me sorprendo otra vez pensando que todo en el futuro será mejor. Que si no tuviera la preocupación que me atrapa ahora los pensamientos, sentiría una paz absoluta. Sigo sin aprender que, por defecto, la mente siempre busca preocupaciones, que no vendrá un tiempo mejor que el que yo pretenda y me trabaje por tener. Que no existirá ese día sin rumiación, sin algo que me quite el sueño, que siempre, SIEMPRE mi cabeza terminará encontrando la vuelta a algo para hacerme presa y esclava.

No es que tropiece con la misma piedra, es que creo que yo misma me la tiro delante y hago como que no la veo. ¿Cómo puedo llevar tantos años dándome de bruces con lo mismo, una y otra vez? Y lo peor de todo, ¿Cómo puedo hacerlo sabiéndolo? Es como si viera la piedra y dijera ‘Me voy a tropezar’ y acto seguido lo hiciera. Crónica de un tropiezo anunciado y premeditado. Maravilloso.

Es una utopía pensar que no tendremos preocupaciones, siempre existirán. Lo realmente interesante es ver con qué prisma miras esa preocupación, qué importancia le das, cómo vas a permitir que ella entre en tu vida y la guíe o no.

Es decidir, si la preocupación va a ser tu vida o en tu vida habrá una preocupación residual. Es decidirlo y empezar a trabajar en ello, una y otra vez, hasta que la próxima vez que cojas la piedra, en vez de tirar la delante, la mandes a la mierda. 

domingo, 22 de octubre de 2023

Algo se mueve dentro

¿Qué es lo que me eriza la piel, me mueve y consigue toda mi atención? ¿Qué es lo que hace que sonría, me reinventé y vuelva a sacar ganas y fuerza? Creo que son los retos. Momentos enfocados totalmente a algo, seguir sumando goles mentales, hacer que mi marcador no pare de subir mientras el de mi yo más limitador se queda a cero. 

¿Por qué siento que me vengo abajo al llegar a casa? Tengo la sensación de que mi sitio de confort es, en realidad, el hogar de todos mis demonios. Llego ilusionada y de repente veo como despliegan todo su campamento. Uno aquí, otro allá, el del salón, el del despacho, el que prefiere la buhardilla...

Quizás tenga que tomar consciencia de que el reto está en el día a día, en disfrutar de lo confortable y de lo desafiante, en apasionarte con el momento más simple y también con el más loco. Encontrar ese olor, tacto, momento o silencio que te hace sonreír. Sin más, ni menos. 

El castillo, la guarida, el refugio... Lo tenemos dentro, pero lo visitamos poco... 


sábado, 14 de octubre de 2023

No sé qué pasa

La pereza me dura el tiempo de empezar a subir. Después del primer paso todo se disipa y desaparece, solo me invade la necesidad de aire fresco, brisa, agua, sol, calor o frío. Lo que toque en cada momento. Me da igual, solo necesito vivirlo, impregnarme de cada emoción y cada sentimiento.

No entiendo qué pasa, pero los problemas dejan de serlo, los miedos huyen fuera de mí y mi mente, generalmente invadida de pensamientos fatigosos, se vacía por completo, deja espacio a la aventura, a las ganas y al descaro. Tengo la certeza de que, en esos momentos, no cabe otra posibilidad y mi mente está convencida de ello.

Siento que estoy en conexión con todo. Mis pies, aunque dentro de botas, sienten cada raíz, cada piedra, cada grieta en el camino. Mis manos tocan, sienten y acarician cada textura. Mis ojos divagan con el viento, juegan con la luz y se recrean en las formas, no pueden parar de verse en cada sitio que les llama la atención. Es olor, es sabor, son formas y lugares. Es esa conversación casual con alguien, la alegría de recordar algo, resolver un problema, entenderlo todo de pronto. Es saberte cansada pero completa, haberte vaciado de todo para llenarte de ese lugar. Es comprender que ese es el momento idóneo para empezar, que no hay más, solo hoy, solo ahora.

No entiendo qué pasa, pero siento en lo más profundo de mí que todo el engranaje se une a la vez, en un mismo sentido. 

A veces no hace falta comprender nada, solo sentirlo y dejar que el resto lo haga la vida. 

sábado, 23 de septiembre de 2023

Recuerdo

Suenan las primeras notas e irremediablemente, te apareces. Esta canción es tuya.

Veo clara aquella piscina, la luz que había, tu cara mientras flotabas en el agua, su mirada queriendo entenderlo todo, mis ganas de que no hubiera nadie nada más que tú y yo.  Recuerdo mi vergüenza sabiéndome observada, no querer que se supiera. La broma que te gasté para disimular. Mi miedo al qué dirán y a la misma vez, sentir que no lo podía parar. Ese final de verano que nunca olvidaré.

Cambia la estrofa y la escena se difumina, ahora te estoy esperando en la esquina de mi casa. Llevo dos meses sin verte porque has estado en la playa y de pronto apareces abriendo la cancela. Llevas un vestido blanco, estás negra como un tizón y me sonríes de oreja a oreja de una manera que no puedo dejar de mirar. Lo primero que oigo de tus labios es el eterno ‘Hola fea’ y esa risa, que pase el tiempo que pase, siempre resonará dentro de mi cabeza.

Suena el estribillo. Todo vuelve a cambiar. Te veo caminando por la calle muerta de la risa porque no te podías creer que fuera mi primer beso. Él no entiende nada, ni lo va a llegar a entender nunca. Recuerdo el billar, tu mirada, tu sonrisa. Los refrescos que duraban tres horas. Tu llamada al día siguiente, ese: “Yo lo intentaría” que lo cambió todo para siempre. Tú me hiciste valiente. Tus manos. Tabú. Tú.

Recuerdo las ganas, la ilusión y la felicidad que me producías y que me sigues produciendo con solo pensarte. El lastre que me quitaste y que no tendré vidas para agradecerte. Me enseñaste que es mejor arrepentirse de los errores que de no haberlo intentado, que no siempre hay que ser modélica, que los sueños se hacen realidad y algunas pesadillas también, que la esencia de las personas perdura indeleble en la mente de la que la quiere. Te llevo, te siento, te quiero.

Cada vez que tengo miedo de hacer algo recuerdo que tú ni si quiera puedes intentarlo y entonces solo puedo querer comerme el mundo.

Te echo de menos, Enana.

sábado, 16 de septiembre de 2023

La calma

Como si de un barco de papel se tratara me dejo mecer por una suave marea que me va llevando a un lugar desconocido, nuevo. El viento empuja mis velas haciendo su función de una manera firme.

Voy atisbando diferentes formas, distintos lugares. Mil millones de verdes, azules y naranjas. Los colores se funden, dan lugar a algunos nuevos y a otros que no lo son tantos. Las texturas todavía no las puedo tocar, pero las intuyo como si ya las sintiera entre mis dedos, debajo de mis pies, envolviendo mi cuerpo.

No juzgo, no intento saber anticipadamente, solo quiero vivirlo desde dentro hacia fuera. Dejar que todo sea como tenga que ser, que me lleve en la dirección desee, como una hoja caída que vuela libre. Tantas veces me aferré y tantas veces me lastimé. Ahora solo quiero tomar la forma que me toque, amoldarme a lo que venga.

Me adapto, floto, crezco y respiro. Miro y observo con curiosidad. Me río de mis caídas y lloro de emoción al ver todo lo que nace frente mis ojos. Corro, salto y me zambullo en una infinidad de ríos de emociones que dejo que me recorran de arriba abajo. Las dejo pasar, las dejo atravesarme y llenarme, se escabullen divertidas entre mis dedos y yo simplemente las dejo ser como son. Ellas saben más que yo.
 
Sigo transitando mil sendas diferentes sin querer permanecer más tiempo del que me permita el destino. Ahora aquí, luego allá. Lo que se estanca se pudre. Recorro cada milímetro disfrutando el camino, sin esperar qué será o qué fue. Solo viviendo esto que tengo frente mis ojos, entre mis manos, solo el suelo que pisan mis pies o el aire que baten mis alas.

¿Hay algo más además del ahora?