sábado, 24 de agosto de 2024
La impermanencia del ser
martes, 30 de enero de 2024
¿Somos como realmente somos o como nos han hecho ser?
sábado, 2 de diciembre de 2023
La encrucijada
sábado, 4 de noviembre de 2023
Punto de equilibrio
Conexión y reconexión. Nos aferramos a la idea de ser diferentes, especiales, independientes, pero formamos parte de un todo mucho más grande y realmente, no podemos funcionar solos. Somos seres gregarios, nos afectan las opiniones, la crítica, el no pertenecer un grupo porque lo necesitamos para sobrevivir.
Nos creemos dioses, pensamos que tenemos poder sobre todo lo que nos rodea. Animales, plantas, tierra, mar, da igual, nos sentimos propietarios, los dueños supremos y omnipotentes. Olvidamos que pocas cosas funcionan bien a la larga haciéndolo por la fuerza. Siempre algo se termina desestabilizando, debilitando, quebrando. Pero insistimos en imponer nuestra supremacía, inventamos, reinventamos y reventamos casi todo a nuestro alrededor por el ansia de tener más. Más dinero, más poder, más propiedades, de lo que sea pero más. Y la realidad es que cuanto más se necesita, menos se tiene. La felicidad de la pertenencia es efímera, volátil e irreal.
Sal de la ciudad, vete al campo, a la montaña, al mar. Mira a tu alrededor. ¿No te fascina que todo esté en equilibrio? Acción – reacción. Si eliminas algo de la ecuación tiene un impacto inmediato en una infinidad de otros procesos, todo se remodela para volver a encontrar el punto medio de la balanza. Esa es la magia.
No nos sorprendamos de que todo parezca estar loco y nada sea como antes, simplemente está buscando el equilibrio después de cada una de nuestras acciones.
sábado, 28 de octubre de 2023
La piedra y el prisma
Me sorprendo otra vez pensando que todo en el futuro será mejor. Que si no tuviera la preocupación que me atrapa ahora los pensamientos, sentiría una paz absoluta. Sigo sin aprender que, por defecto, la mente siempre busca preocupaciones, que no vendrá un tiempo mejor que el que yo pretenda y me trabaje por tener. Que no existirá ese día sin rumiación, sin algo que me quite el sueño, que siempre, SIEMPRE mi cabeza terminará encontrando la vuelta a algo para hacerme presa y esclava.
No es que tropiece con la misma piedra, es que creo que yo misma me la tiro delante y hago como que no la veo. ¿Cómo puedo llevar tantos años dándome de bruces con lo mismo, una y otra vez? Y lo peor de todo, ¿Cómo puedo hacerlo sabiéndolo? Es como si viera la piedra y dijera ‘Me voy a tropezar’ y acto seguido lo hiciera. Crónica de un tropiezo anunciado y premeditado. Maravilloso.
Es una utopía pensar que no tendremos preocupaciones, siempre existirán. Lo realmente interesante es ver con qué prisma miras esa preocupación, qué importancia le das, cómo vas a permitir que ella entre en tu vida y la guíe o no.
Es decidir, si la preocupación va a ser tu vida o en tu vida habrá una preocupación residual. Es decidirlo y empezar a trabajar en ello, una y otra vez, hasta que la próxima vez que cojas la piedra, en vez de tirar la delante, la mandes a la mierda.